Si un día me enterase de que, estando yo vivo, alguien bautizara a alguien como “el nuevo Iñaki” me sentiría, como mínimo, raro. ¿Acaso es que ya estoy tan visto que es necesario re-bautizar a alguien con las que se suponen mis cualidades? ¿Y qué sentiría “nuevo Iñaki” al ver que sus elementos personales son...