Sonido

¿A quién no le ha pasado? ¿Quién no ha salido de un concierto o de un local nocturno con esa particular sordera que sólo dejan las horas de música a todo volumen? Si es de los que se acuesta dudando de si a la mañana siguiente volverá a recuperar su oído, no tema. Una investigación acaba de demostrar que esa pérdida auditiva no responde a un daño sobrevenido por los excesos, sino que se trata de un ‘truco’ que el cuerpo utiliza precisamente para prevenir problemas.

Según explica un equipo de la Universidad de New South (Gales, Reino Unido), la citada sordera reversible es un mecanismo de adaptación que permite a la cóclea seguir cumpliendo su función cuando se expone de forma prolongada a un ruido intenso.

“Es lo que se conoce como fatiga auditiva“, confirma Carlos Ruiz Escribano, otorrinolaringólogo del Hospital Universitario Quirón de Madrid. “Esta respuesta fisiológica produce una elevación temporal del umbral de audición como medida de protección”. Así, cuando existe una fuente de ruido prolongada y de alta intensidad (por encima de los 85 decibelios), nuestro organismo responde a ese estímulo disminuyendo su capacidad para oír, con lo que se reduce el trauma, explica el especialista.

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