Katy Perry

Desde su mismo inicio, la música pop ha estado indisociablemente unida a la sociedad de consumo. Los ejemplos de ello a lo largo de las últimas seis décadas son innumerables, hasta el punto de que ya vemos completamente normal el que nuestros ídolos musicales anuncien todo tipo de productos, a veces traicionando los propios principios que les hicieron grandes. En los últimos tiempos, sin embargo, la asociacion entre pop y mercadotecnia ha alcanzado cotas insospechadas, un fenómeno posiblemente propiciado por la crisis de la industria discográfica: si no se venden discos suficientes, hay que captar ingresos de otros lugares.  Hace un año, Stephin Merritt, líder del grupo neoyorquino The Magnetic Fields, me confesaba (quizá con un punto de ironía, pero no completamente desacertado), que la razón de que saliesen de gira era que así vendían más camisetas. Hoy en día, muchos artistas recaudan más por la venta de merchandising que por su propia música, e incluso no es extraño que haya gente que se piense que Ramones o Joy Division son marcas textiles y no bandas de rock.

Tendencia de los últimos tiempos es que, para asegurarse una mayor panoja, los músicos decidan utilizar su nombre para vender otros productos. Tiene su lógica: en un capitalismo global en el que nadie se avergüenza de reconocer que hasta los países son marcas, imagínense las estrellas del pop y el rock. Es ya tradición que se monten sus propios negocios hosteleros o que creen sus propias líneas de ropa o perfumes, aunque la cosa ya se empezó a salir de madre un tanto cuando, el año pasado, saltaba la noticia de que Beyoncé y Jay-Z habían intentado registrar (infructuosamente) el nombre de su hija recién nacida como marca comercial, con la intención de usarlo posteriormente para comercializar productos para bebés. Pese a que se generó cierto debate ético a raíz de ello, la verdad es que ya se ha asumido como normal esta faceta de los artistas como grandes multinacionales del entretenimiento dispuestas a abrir mercados en los lugares más insospechados. A continuación, os ofrecemos un top 10 con los productos más insólitos que venden las estrellas del momento.

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