Cómo utilizan la música para manipular nuestras decisiones de compra

Primeros de mes: nómina fresca, nevera vacía. La grandes superficies buscan maximizar el gasto de las familias y para ello sacan toda su artillería, también por la vía acústica: “La música que suena en el supermercado es de consumo fácil, música del momento, que en el ambiente sonoro del establecimiento y con cientos de fluorescentes o focos sobre nuestras cabezas no suena con fidelidad, no es agradable al oído.

Pero lo más característico es que las canciones no suelen sonar enteras, ni empiezan ni terminan y sólo puedes oír ¾ partes”, explica el autor de ‘Las campañas de Shambala’. “Esa incomplitud provoca ansiedad en el comprador”. La ansiedad revierte en dos aspectos: echamos en el carro artículos que no habíamos planeado comprar e intentamos salir cuanto antes del comercio.

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