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Me aterrorizan las estaciones de tren, las despedidas, los instantes cegadores que se convierten en eternidades gélidas. Me aterrorizan la calidez e intimidad de algunas voces, la sonoridad que crece con elegancia, que arrasa entre pasajes de cinco líneas. Las armaduras que protegen corazones y tonalidades de espadas de Escalibur, de dólmenes y príncipes. Me aterrorizan la fragilidad de un adagio y la nostalgia del folk. Mumford and Sons son el adagio de nuestro tiempo. Son fragilidad y nostalgia enfundada con una noble armadura de caballero que vive a conciencia. Entre mesas redondas, blancas, negras y corcheas llegan hasta el BBK. Al amanecer, con el temple de un caballero heroico, cargan sus carros con mandolinas, ukeleles, guitarras, contrabajo, viento metal y  percusión.

Se baten en duelo coros a dos voces, introducciones a capella y punteados delicados. Ni vencedores ni vencidos, en la batalla combaten de la mano. Pueden aventurarse entre senderos sórdidos, inhóspitos y oscuros y pueden recordar en cenizas y escribir con lágrimas. El tema ‘Awake my soul’ es el estandarte de la victoria de la nostalgia, la esperanza de los estériles. ‘Sigh no more’ o ‘The Cave’ desbordan litros de cerveza. El viento metal arranca sombreros y levanta sus puños. Deja a los ríos sin tinta y desembarca en la costa. Emociona, embauca, se enfrenta al oleaje de la dinámica, a sforzandos y diminuendos. Con el mar en calma el piano solloza, la ventisca amaina… Cuando nos damos cuenta, trombones y trompetas abren fuego. Crescendos infinitos llenan de pólvora sus cañones.

‘Winter winds’ cabalga entre ligaduras de viento y cuerda. Rugen ferozmente acordes de mandolinas y ukeleles, desenfundan sus espadas y se ponen los yelmos. Bajo la celada se refugia la mirada abatida de corazones ardientes. Así las partes instrumentales y el acompañamiento son estoicos, salvajes, vehementes. Entre la niebla repentinas anacrusas paran el tiempo. Congelan bemoles y sostenidos.

Las leyendas artúricas cubren campos de rocío, sobre la escarcha la sonoridad es limpia, casi puedo ver entre ella, entre los tratos que hacen a escondidas el sonido y el silencio.

¡Larga vida al adagio de nuestro tiempo!

Bilbao BBK Live, Bilbao (13/07/2012)