Es deprimente lo que la gente era capaz de hacer, desesperada, durante las décadas de la Gran Depresión estadounidense de los años 30 y 40 con tal de llevarse algo a la boca. Prueba de ello son las maratones de baile que James Fonda retrata en su pelicula ‘Danzad, danzad, malditos‘ (1969), competiciones en las que unos cuantos se aprovechaban sin escrúpulos de la miseria de muchísima gente, que acudía a ellos desesperados por un premio final que rondaba los 1500 dólares de plata.

En el vídeo se puede observar como las parejas debían aguantar de pie y mantener sus pies en movimiento durante días, semanas y meses. Tres meses, cuatro meses, cinco meses… Había personas cerca para mantener a todos los participantes despiertos, y estos, debían mantenerse en movimiento mientras comían, se lavaban o se afeitaban. Solo se les permitía un insuficiente descanso de 10 minutos por hora.

Cinématographie Contemporaine:

En el film se observa la crueldad que puede llegar a alcanzar el negocio de la televisión y también de la propia raza humana cuando, mientras los concursantes fuerzan los propios límites de su resistencia física y psíquica, un público aburrido, sediento de morbo y avieso encuentra su diversión contemplando el sufrimiento de los concursantes y participando en la infamia de estos. Para mostrarlo, el director hace retroceder en el tiempo la acción, centrándola en una época de penurias económicas que tuvo que convertir sus miserias en un denigrante espectáculo, visto para muchos como una mísera subsistencia para un grupo social desarraigado, arrastrando tras de sí su inadaptación al sistema, que deja evidente que no perdona la independencia ni la peligrosa libertad de este tipo de individuo. Sirviéndose de este argumento como base , el director centra en la película aquellos conceptos propios del ideal capitalista, es decir, la salvaje competitividad, la explotación, la marginación, la intolerancia…Que encaran perfectamente los principios de una sociedad de consumo.

Destaca también el patetismo en algunas escenas en las que los concursantes son rozados y puestos en evidencia hasta límites insospechados con el único fin de ganar el premio para poder sobrevivir en un contexto desfavorable y amargo para las clases sociales bajas y medias, desencantadas al producirse el fracaso del famoso “American dream”.

La película es una adaptación de la novela ‘They Shoot Horses, Don’t They?’ (Ellos disparan a los caballos, ¿No?) de Horace McCoy.

Fuentes: Menéame, Cinématographie Contemporaine y Sharon Davis