Kobetamendi

Tres días de festival a las espaldas pasan factura, y nosotros, que ya no estamos hechos unos mozos precisamente, lo empezábamos a notar. El sábado llegamos al recinto sobre las 18.00h de la tarde, con el sol brillando sobre nuestras cabezas, lo que nos llevó a decantarnos por disfrutar de los primeros conciertos de la jornada a la sombra, desde el césped de la colina que hay en la parte trasera del escenario principal. Allí fue donde nos dirigimos una vez adquirido el correspondiente avituallamiento líquido mientras The Maccabees animaban a los más tempraneros.

En el escenario principal Los Campesinos! demostraban que suenan tan frescos como siempre, que no han notado el reciente cambio de batería, y que esta sería sin duda alguna una jornada mucho más light que las dos anteriores, aunque no por eso menos buena.

El problema de nuestra ubicación solo tenía un defecto, se escuchaba el Escenario 2 pero era imposible ver nada. Jeff Tweedy, sin embargo, no consiguió que hiciéramos el esfuerzo. Seguro que los más fervientes admiradores de Wilco disfrutaron su bonito concierto acústico desde las primeras filas, pero su propuesta de salir solo al escenario sin más compañía que su armónica y sus guitarras no me parece la más adecuada para un festival de este calibre. El poco público que le acompañó es prueba de que no debo ser el único que piensa de esa manera.

Si consiguieron que hiciéramos el esfuerzo The Soundtrack of our lives, y eso que desde nuestro sitio teníamos una vista privilegiada. Ebbot Lundberg estaba ya en el escenario haciendo de las suyas, vestido con una túnica negra y entreteniendo al personal. No cabe duda de que en la página web se excedieron al calificar su directo como uno de los mejores del mundo, pero hay que decir que el grupo sueco hizo un concierto magnífico, serio y bastante ruidoso, cumpliendo con esa premisa de que los grupos suecos están a otro nivel, y limitando lo que para mi fue el ecuador de la última jornada de Bilbao BBK Live.

Feeder

Habían pasado la friolera de 10 años desde que descubrí y viera por primera vez a Feeder. Fue en el año 2000, cuando el Festimad todavía era un festival de los que merecen la pena. Por aquel entonces el grupo de Gales empezaba a presentar en los escenarios los primeros temas de su ‘Echo Park’ (2001), para mi uno de los mejores discos que he escuchado hasta la fecha. Esta vez, y si la memoria no me falla, el concierto empezó con ‘Barking dogs’, de su recién estrenado disco ‘Renegades’ (2010), que ha salido a la calle hace apenas unas semanas. No fue el único tema que cayó de su último trabajo, de hecho la primera mitad del concierto la dedicaron casi por completo a este nuevo disco. Afortunadamente también tuvieron tiempo para tocar algún temazo como ‘Insomnia’, ‘Waiting for changes’, ‘Buck Rogers’ o ‘Just the way I’m feeling’, antes de un acojonante final con una versión del ‘Breed’ de Nirvana y ese temazo llamado ‘Just a Day’. Grant Nicholas y compañía fueron de lo mejorcito del día, solo por detrás de Manics y FNM que, como es de suponer, jugaban en ligas diferentes.

Manic Street Preachers

Momentos antes del concierto de Manic Street Preachers, primeros cabezas de cartel del sábado, el recinto alcanzaba su máximo aforo, que esta jornada de festival sería algo menor que las dos anteriores, pero superando aún así los 20.000 asistentes. El concierto de los británicos, también de Gales, fue sin duda uno de los tres mejores del festival, y musicalmente me atrevería a decir que quizás el mejor de todos, alcanzando su culmen con ese acústico que el señor James Dean Bradfield se marcó de ‘The Everlasting’ y que consiguió poner la piel de gallina a más de uno entre los que por supuesto me incluyo. Afortunadamente fue con concierto bastante extenso, con un total de 18 temas a través de los cuales repasaron todo su amplio repertorio, prestando especial atención a su último trabajo ‘Journal for plague lovers’ (2009) y a su opera prima ‘This is my truth tell me yours’ (1998), y acabando como no podía ser de otra forma con esa canción que ya ha pasado a ser todo un himno llamada ‘If you tolerate this your children will be next’. Inolvidable.

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Faith No More

Pasada la medianoche el escenario principal se tiñó de rojo para dar la bienvenida a una leyenda del mundo de la música, el señor Michael Allan Patton, quizás el cantante vivo con más variedad de tonos y estilos vocales que vaya a ver en toda mi vida. Un ARTISTA con mayúsculas.
El concierto comenzó con una versión de ‘Reunited’ de Peaches & Herb que dio paso a la potente ‘From out of nowhere’, con un Patton enchufadísimo que hacía sus pinitos en un gracioso castellano de acento chicano, atreviéndose incluso a cantar ‘Evidence’ en español de forma casi integra. También se atrevió con el ‘Poker Face’ de Lady Gaga que enlazó con su famoso ‘Chinese Arithmetic’, y todavía tendría tiempo para más versiones como ‘Easy’ de Commodores o ‘Ben’ de Jackson 5.
Con un elegante traje blanco, armado con un bastón y una flor en la solapa, como ya os habíamos avisado, Patton siguió animando al público durante todo el concierto, demostrando como ya he dicho que está a otro nivel, y consiguiendo que el de Faith No More sea uno de los mejores conciertos que he visto en toda mi vida. Tuvo tiempo para bajarse al pasillo de seguridad, para posteriormente aparecer rodando sobre nuestras cabezas, soltando cable mientras sonaba ‘Midlife crisis’ sobre el escenario. Pero todavía quedaba lo mejor, el señor Patton, Jon Hudson (guitarra), Mike Bordin (batería), Roddy Bottum (teclados) y Billy Gould (bajo) interpretaron de forma sucesiva ‘King for a day’, ‘Epic’ y ‘Just a man’, el público estaba ya totalmente entregado, y con estos tres temazos llegamos al primer bis de los estadounidenses, que volverían a salir al escenario para saludar al nuevo rey de España, el gran Carles Pujol, al ritmo de ‘Chariots of fire’ de Vangelis y enlazándo esta con ‘Stripsearch’ y ‘Digging the grave’.
Pero muy a nuestro pesar todo lo bueno se acaba, y el acento chicano de Patton preguntaba a los allí asistentes si para despedirse preferían una ‘rude‘ o ‘balad‘. Poco le importaba lo que el público prefiriera, el grupo puso el broche final con una nueva versión, esta vez con la balada ‘This guy’s in love with you’ de Burt Bacharach, para más lucimiento de una voz que ya nos había dejado a todos anonadados a lo largo de la hora y media que había durado uno de los mejores conciertos de mi vida.

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Independence Club DJs

Con todo el pescado vendido nos aventuramos al escenario pequeño, donde Jet tenían el papelón de cerrar el festival cuando todos nos dábamos por saciados y algunos se aventuraban montaña abajo rumbo a sus hogares u hoteles. Papelón no solo por la distancia que hay entre los Australianos y los dos grupos que les precedían, sino por un repertorio, el de los primeros, en el que solo destaca una canción por encima de las demás, la conocida ‘Are you gonna be my girl?’. No lo hicieron mal los de Melbourne, de hecho sonaron bastante bien y parecían entregados. Aguantaron el tipo a pesar de que había bastantes huecos por la parte delantera del escenario y no era fácil que la gente se olvidara de lo que acababan de ver en el escenario principal.

Los Independence Club DJs pusieron el fin de fiesta a base de temazos en la Carpa Vodafone. Era el final de un festival inolvidable.