Bilbao BBK Live

Después de un ameno día de pintxos y cañas por el centro de Bilbao y la agradable sorpresa que supone comprobar que no existen colas para acceder a los autobuses en San Mamés, nos plantamos en el recinto del festival a una hora bastante prudente. Es el día grande, y se espera que los conciertos de Alice In Chains y Pearl Jam atraigan una gran multitud. El cielo está algo más gris que el día anterior, pero a pesar de la incertidumbre el agua no haría acto de presencia en lo que queda de festival. Cuando entramos están tocando Gomez en la otra punta del recinto, pero están en el tramo final de su actuación y nos decantamos por situarnos en un buen sitio para poder bien el concierto de Biffy Clyro.

Eran poco más de las 18.30h y los escoceses salían al escenario con el ‘Down to the river to pray‘ de Alison Krauss que deja paso de repente y como no podía ser de otra forma a ‘That golden rule’, tema que abre su último disco. La siguiente en caer es ‘Living is a problem because everything dies’, el potente tema que abre su disco anterior y con el que abrían la última gira y con ‘Bubble’ la gente ya parece animarse del todo a pesar de que para mi no acabaron de sonar del todo bien, muy lejos de aquel conciertazo que ofrecieron en el Primavera Sound 2007. Mucho tema de su nuevo disco, ‘Only revolutions’ (2009) y en definitiva un concierto no demasiado extenso pero agradable de ver. El trío lo dio todo en el escenario y dato importante, los pantalones de pitillo de Simon Neil eran esta vez de color azul.

Coheed and Cambria

En el escenario pequeño era el turno de los neoyorquinos Coheed and Cambria, un grupo bastante peculiar debido a la voz y la mente creativa de su cantante Claudio Sánchez, cuyo nombre fue coreado en varias ocasiones por el público, y a quienes hace tiempo que tenía ganas de ver después de que suspendieran el último concierto que tenían previsto dar en Barcelona hace ya unos años. Otra peculiaridad del cantante es sin duda el pelo afro que maneja el amigo y que impidió verle la cara hasta prácticamente la mitad del concierto. Al igual que Biffy Clyro, C&C se centraron excesivamente en su recién publicado último disco ‘Year of the black rainbow’ (2010). Creo recordad que, como en el disco, empezaron con la intro ‘One’ para seguir con ‘The Broken’ y ‘Here we are Juggernaut’, pero sin duda me quedo con ‘Welcome home’, tema del que ya os he hablado en alguna otra ocasión. El concierto acabó con la guitarra de Claudio Sanchez por los suelos y este tocándola a base de patadas. Buen sabor de boca pero también menos potentes de lo que pensaba.

Sin apenas un minuto entre concierto y concierto cogemos sitio cerca de la barra central y nos disponemos a ver el espectáculo de Gogol Bordello, otro grupo al que por unas cosas o por otras no he podido ir a ver en sus últimas visitas a nuestro país. Falle la apuesta, el señor Eugene Hütz no salió con la botella en la mano, pero a mi favor debo decir que no tardó demasiado en sacarla. Como era de esperar, estos inmigrantes de Europa del este afincados en Nueva York son pura garra sobre el escenario. Los nueve integrantes del grupo, músicos y bailarinas, consiguieron con su música balcánica hacer mover a todo el público que a esas horas abarrotaba ya la mitad del escenario principal, a base de un acordeón y un violín eléctricos y sobre todo mucha entrega, especialmente el ecuatoriano Pedro Erazo y por supuesto Eugene Hütz, líder de la banda. Mención especial para el tema ‘Start wearing purple’ con el que cerraron el concierto, aquello fue un auténtico festival.

No tenía especial atención en ver a Paul Weller, quién fuera en su día líder y fundador de unos The Jam que tampoco son santo de mi devoción. Un concierto serio, romántico, tranquilo y relajado, en el que el artista estuvo acompañado de la guitarra de Steve Cradock (Ocean Colour Scene) y el bajo del productor Andy Lewis, pero que nosotros aprovechamos para descansar y acercarnos a los puestos de comida . Se avecinaba el plato fuerte del festival.

Pearl Jam

Y llegó la hora, Kobetamendi y Bilbao se convirtieron por una noche en Seattle, capital mundial de la música grunge. Las 31.432 personas que allí nos congregábamos en este segunda jornada de festival retrocedimos atrás en el tiempo, a la década de los noventa, cuando sobre el escenario principal empezaron a sonar las primeras notas del ‘Rain when I die’ de Alice In Chains. Por un momento pensé que estaba escuchando a Layne Staley subido al escenario, pero nada más lejos de la realidad, os puedo asegurar que el mérito de haber encontrado a alguien como William DuVall para suplir al fallecido cantante es todo un acierto. Siguieron con dos temas más del ‘Dirt’ (1992) y también tuvieron tiempo para tocar unos cuantos de su último y nuevo trabajo ‘Black gives way to blue’ (2009). Lo mejor sin duda fue la parte final del concierto, con ‘Nutshell’ dedicada a Layne Staley, la maravillosa ‘Man In The Box‘ y vuelta a su primer disco para cerrar con ‘Would?’ y ‘Rooster’, para la que contaron con la colaboración de Mike McCready (Pearl Jam).
[ Ver setlist ]

No cabía ni un alfiler en el recinto, y prueba de ello es que apenas se movió un alma entre el concierto de Alice in Chains y el de Pearl Jam, sin duda lo más esperado de todo el festival. Era poco más de las 00.30h cuando el grupo empezaba su puesta en escena con ‘Do the evolution’. Con un Eddie Vedder más hablador de lo que me esperaba (de hecho el tío no se callaba ni debajo del agua), el grupo fue dando un repaso a todo su repertorio, al mismo tiempo que el cantante iba dando debida cuenta de una botella de Rioja, que según él le había ayudado a componer varias de las canciones del grupo, y hacía, chuleta en mano, sus pinitos con el español.

Estamos felices de estar hoy con vosotros en Euskadi. He escrito muchas de estas canciones bebiendo vuestro vino. Ahora espero que podáis disfrutar de ellas.

Los temas más conocidos tardaron en llegar, el tiempo que tardó el señor Eddie en rebasar el ecuador de la botella, desistir de hablar en castellano, y alabar por partes iguales a Paul Weller y Alice in Chains, con quién volvían a compartir escenario la friolera de 15 años después. No fue hasta el noveno tema cuando pudimos disfrutar de ‘Even flow’, seguida por una versión de Joe Strummer & The Mescaleros. El público estaba entregado, aunque a mi me habría gustado disfrutar del cantante en un estado menos etílico, pero hay que reconocerle que el hombre es, ante todo, un profesional. Tras el primer bis llegaron ‘Got some’, la preciosa ‘Amongst the waves’, cuyo vídeo os mostramos hace unos días, un clásico como ‘Black’ y uno de mis temas favoritos, ‘Rearviewmirror’, que para mi gusto sonó algo descafeinado cuando debería haber sido uno de los temazos de la noche debido a la descarga de adrenalina que supone. Cuando casi todos pensábamos que el concierto había acabado los americanos volvieron a salir al escenario para tocar otros tres temas, ‘Just breathe’, ‘Daughter’ y ‘Alive’, que puso el broche final al concierto. Es todo un detalle y una bonita anécdota que el cantante decida subir a un espontáneo del público para que cante ‘Daughter’ en su lugar, pero señor Eddie, algunos han pagado 115€ por verle a usted cantar esa canción, otro de mis temas favoritos. No puedo hablar de decepción porque la verdad es que disfruté el concierto como un niño, pero no fue ni de lejos el mejor concierto del festival.
[ Ver setlist ]

Dropkick Murphys

Y con ese sabor agridulce y el cansancio acumulado después de dos días de festival nos encaminamos al escenario pequeño, previo paso por la barra y el lavabo, para ver de que eran capaces los estadounidenses más irlandeses de la escena punk actual. Apenas habían empezado a tocar cuando mis amigas se tumbaron con el cesped. Mi cuerpo me pedía lo mismo pero el potente directo de los Dropkick Murphys me pedía lo contrario. Su peculiar mezcla de hardcore y gaitas es de los mejores directos que he disfrutado en los últimos tiempos, y mi pequeña intrusión a las primeras filas con el fin de tomar un par de fotos acabó convirtiéndose en uno de los mejores conciertos del día y del festival. Fue allí, en ese preciso momento, cuando me encontré a dos buenos amigos, Miquel y Edy (No Children), haciendo lo propio. Y fue también ahí, en las primeras filas, cuando disfruté de los mejores y más divertidos pogos de todo el festival. Un conciertazo con mayúsculas que lamentablemente duró menos de lo que me hubiera gustado.

Tras un momento de crisis nos dimos una vuelta por la carpa Vodafone, donde los DJ’s de los Nasty Mondays (Barcelona) amenizaban al personal a base de temazos, prolongando la fiesta hasta altas horas de la madrugada.