Skunk Anansie

Eran poco más de las 17.00h cuando llegamos a los alrededores de San Mamés, lugar desde el que salían los autobuses gratuitos que la organización del festival había puesto a disposición de los asistentes al festival. La cola era tremenda, daba la vuelta prácticamente a la mitad del estadio, por suerte unos amigos esperaban bastante adelantados. Cabe decir que es el único de los tres días en el que hemos encontrado cola o hemos tenido que esperar para subir a Kobetamendi, por lo que en ese sentido chapó para la organización. El autobús tarda escasos 10 minutos en llegar al recinto y nos deja prácticamente en la puerta, antes de entrar comprobamos que el camping está a años luz de aquel campo de refugiados en el que nos confinaron en el Estrella Levante SOS 4.8, lleno de zonas verdes y hasta con alguna fuente dentro del recinto, con bastante terreno para acampar de forma que las tiendas no se apelotonen una encima de la otra.

Como en todos los festivales, el ritual nos lleva a canjear entradas por pulseras, donde afortunadamente no había nada de cola, echar un vistazo rápido al recinto, que pinta estupéndamente bien, y por supuesto a comprar los primeros tickets de bebida. Hay dos puntos para poder comprarlos y nos decantamos por el que está más cerca del Escenario 2, donde ya están tocando los daneses Volbeat. Al entrar en el recinto del festival ya me había sorprendido la potencia del sonido, pero una vez cerca del escenario suenan todavía mejor. Hace solo unas semanas, en una entrevista a Marc McKnight de Atreyu, le pregunté por algún grupo que le hubiera sorprendido gratamente en los últimos tiempos, y el bajista me habló precisamente de ellos. Lo que había escuchado me había gustado, y debo decir que espero a su nuevo trabajo como agua de mayo, especialmente por ese estilo único que les lleva a mezclar metal con rockabilly, pero es que su directo me dejó boquiabierto. Una enorme calavera con un tupé de Elvis presidía el escenario ante un público que, desde la distancia, parecía bastante entregado para ser solo el segundo concierto del día, y no era de extrañar, la actitud y la potencia del grupo creo que bien lo merecían. Para mi fueron de los que mejor sonaron a lo largo del día, con el permiso de Rammstein, los cabezas de cartel. Además tuvieron el detalle de dedicar una canción al recientemente fallecido Ronnie James Dio.

Bullet for my Valentine

La longitud de la cola fue suficientemente larga como para ver todo lo que quedaba de concierto y llegar por los pelos a Bullet for my Valentine, encargados de estrenar el escenario grande. Como era de suponer los de Gales abrieron su particular set con ‘Your betrayal’, primer tema de su último trabajo ‘Fever’ (2010), que venían a presentar al festival. El grupo estuvo a la altura, a pesar de que no había todavía demasiada gente y de que el calor era insoportable. Los primeros pogos del festival levantaron una importante polvareda que volvería a repetirse en casi todos los conciertos de la jornada inaugural.
[ Ver el setlist ]

Si algo nos llamó la atención del festival es sin duda la puntualidad y sincronización de los conciertos, de hecho no recuerdo que ninguno se haya solapado durante los tres días de festival. Al minuto de acabar un grupo en uno de los escenarios empezaba otro en el escenario contrario. Con esta premisa nos volvemos a acercar al Escenario 2, donde había muchas ganas de ver a Skunk Anansie tras su disolución en 2001 y su posterior vuelta a los escenarios el año pasado. Lo que no me esperaba es que los ingleses empezaran tan fuerte, nada más y nada menos con dos de sus mejores temas, ‘Selling Jesus’ y ‘Charlie Big Potato’. Skin, sin duda el alma del grupo, salió al escenario tapada con una capucha negra y desató la locura en las primeras filas, animándose incluso a cantar uno de los temas, ‘Weak’ si no recuerdo mal, sostenida por el publico, demostrando que sigue siendo una bomba sobre el escenario y desatando su lado más sensual. Por esta mujer no pasa el tiempo. No faltaron temas como ‘Charity’, ‘Hedonism (Just because you feel good)’ o ‘Little Baby Swastikkka’ que cerró su actuación.

Weak

Con buen sabor de boca nos encaminamos a ver a Rise Against, que empiezan muy enchufados con ‘Collapse’. Tim McIlrath es siempre una apuesta segura, y por todos es conocida la amistad que une a los estadounidenses con Berri Txarrak y las ganas que tenían de actuar en el País Vasco. No sonaron tan potentes como lo hicieran en diciembre en la Sala Razzmatazz de Barcelona, está claro que este tipo de grupos gana muchísimo en salas cerradas, pero temazos como ‘Injection, ‘Prayer of the Refugee’ y por supuesto ‘Give It All’ suponen siempre un considerable subidón de adrenalina, no en vano los de Illinois, que consiguieron llenar considerablemente un escenario que creía que se les iba a quedar grande, son considerados uno de los grupos de referencia en la escena de hardcore melódico. Quizás por todo ello me ha dado vergüenza ajena leer la crónica (por llamarlo de alguna manera) que han hecho al respecto en un blog tan importante como Hipersónica.
[ Ver setlist ]

Eran las 22.30h de la noche, y empezaba lo serio, era el turno de Slayer. Aunque el trash metal no sea santo de mi devoción no podía dejar pasar la ocasión de ver a uno de los Big 4 y lo que escuché desde la barra era pura tralla. Unas luces rojas y una bandera chilena que se dejó ver durante todo el festival dieron la bienvenida a Tom Araya y los suyos y una atronadora descarga de metal hizo disfrutar a los que en las primeras filas repartían leña a base de pogos constantes, originando una continua humareda. Como he dicho no soy seguidor acérrimo, pero pude reconocer clásicos como ‘Hell awaits’ antes de dirigirme al escenario principal a coger buen sitio para Rammstein. Por cierto, menuda bestia el batería de Slayer.

Rammstein

Bien entrada la noche era el turno del plato fuerte del jueves, los alemanes Rammstein eran el primer cabeza del cartel en hacer acto de presencia. El concierto prometía, más teniendo en cuenta que traían una delegación de hasta 80 personas entre técnicos, stuff y demás personal para montar su show pirotécnico. Una bandera alemana gigante se desprendió del enorme escenario dando paso a un Till Lindemann que salió al escenario luciendo palmito de nadador, embutido en una especie de traje a medio camino entre lo siniestro y lo folklórico y con la boca fluorescente por la ingestión de algún líquido que debe ser de todo menos bueno para la salud. Una fuerte explosión y ‘Rammlied’ dieron paso a un atronador espectáculo de luz, fuego y sonido capaz de incendiar Kobetamendi y que no se vio empañado ni siquiera por los dos fuertes amagos de lluvia que llevaron a más de uno a refugiarse en la carpa Vodafone. El concierto siguió con ‘B******’ y prestaron especial atención a su último disco ‘Liebe ist für alle da’ (2009), pero no tardaron en llegar temas como ‘Feuer Frei!’, ‘Du Hast’ o ‘Sonne’. Entre tanto espectáculo pirotécnico también tuvieron tiempo para navegar entre el público con una barca hinchable, mientras el teclista, que llevaba todo el concierto en una cinta transportadora, ondeaba una ikurriña. Cuatro o cinco cohetes salieron desde la torre de sonido para impactar en el escenario durante la canción de ‘Du hast’, y en algún otro momento también prendieron fuego a un supuesto espontaneo. Los chorros de fuego fueron constantes, así que los de las primeras filas debieron agradecer que les rociaran con un cañón de espuma al ritmo de ‘Pussy’. Más de uno echo en falta temazos de la talla de ‘Amerika’, pero cuando cerraron con ‘Haifisch’ y ‘Ich Will’ creo que todo el mundo se dio por satisfecho.

Después de dos días de San Fermines y una larga jornada de conciertos no nos vimos en condiciones de aguantar por completo el concierto de unos Anti-Flag a los que, a pesar de estar sonando tremendamente bien, ya habíamos visto en varias ocasiones. Nos encaminamos hacía los autobuses para comprobar que el punto de salida estaba montaña abajo, considerablemente más lejos que el lugar de llegada, y encontrarnos con una cola kilométrica para volver a la ciudad. Tonto el último. En total unas 24.257 personas se dieron cita, según la organización, en esta primera jornada de la que nos despedimos con un buen sabor de boca.