Taking Woodstock

Los días 15, 16 y 17 de Agosto de 1969 tuvo lugar en Bethel (NY, USA) el mayor festival de música rock de la historia, el Festival de música y arte de Woodstock. Se estima que más de 500.000 personas acudieron al evento, más del doble de lo esperado, a las que hay que añadir todas las que se quedaron fuera y no llegaron, atrapados en las kilométricas colas de coches que colapsaron las carreteras y autopistas colindantes desde los días previos al festival. Bajo el lema de ‘3 días de Paz y Música’, el evento fue toda una declaración de intenciones de un amplio sector de la sociedad americana contrario a la política militar de su país y guerras como la de Vietnam. Como ya sabréis el consumo de alcohol, drogas y el sexo estuvieron a la orden del día.

El documental ganador de un Oscar ‘Woodstock (3 Days of Peace & Music)‘, dirigido por Michael Wadleigh con la ayuda de Martin Scorsese, es el mejor documento para disfrutar de este evento clave en la historia de la música, pero aquí voy a hablaros de ‘Taking Woodstock‘, una película de Ang Lee que transcurre al margen de las actuaciones musicales de Simon and Garfunkel, The Who, Joe Cocker, Jimi Hendrix y compañía, esta es la historia de todo lo que hay detrás de la organización del festival más importante de todos los tiempos.

Taking Woodstock‘ es una interpretación libre de las memorias que bajo el mismo título escribió Elliot Tiber, interpretado en la película por el cómico y actor Demetri Martin. Elliot es un decorador de Nueva York que acude cada fin de semana a su pueblo natal para ayudar a sus padres (interpretados magníficamente por Henry Goodman y Imelda Staunton) con un viejo Motel. Como responsable de la cámara de comercio de esta pequeña población, Elliot acostumbra a organizar anualmente un pequeño concierto de bandas locales en la finca de su propiedad, sin embargo, ante la precaria situación de sus padres, y aprovechando que el pueblo de Walkill ha revocado a la organización el permiso para organizar el festival de Woodstock, ve una posibilidad de oro para promocionar el turismo en la zona y así salir de esa situación de apuro. Así el protagonista contacta con Michael Lang (Jonathan Groff) y empieza a rodar el engranaje de una película que narra, en clave de comedia, como un pueblo de poco más de tres mil habitantes se prepara para recibir a más de 500.000 personas ansiosas de música, sexo, alcohol y drogas.

Ang Lee se centra en esta película en todo lo que hay detrás del festival, especialmente en las historias humanas de unos personajes secundarios de lo más variopinto que se van apareciendo ante el protagonista según transcurre la trama y que sin duda son la esencia de la película. No veáis esta película esperando ver las actuaciones y conciertos que en el contexto de Woodstock tuvieron lugar porque perderéis el tiempo. Esta película es para aquellos que por un par de horas quieran trasladarse a ese momento en concreto, entre hippies, drogas y furgonetas Volkswagen. Puede que no sea la mejor película del director taiwanés, pero si es un film RECOMENDABLE para entender el contexto de la época y lo que Woodstock significó para una generación entera.