Teddy Bautista

Foto: Diario El Mundo

Hoy amanecemos con una lamentable noticia, y digo lamentable porque si es triste que a estas alturas todavía se den situaciones como estas, es verdaderamente lamentable que sucedan con el beneplácito de un Gobierno como el nuestro.

Un señor que está cobrando mensualmente 27.000€ por dirigir el mayor monopolio que ha conocido la historia de nuestro país con el permiso de Telefónica, un individuo que tiene la desfachatez de llamarse artista y la poca vergüenza de cobrar 4.000 euros al año en concepto de derechos de autor por un disco llamado ‘Ciclos’, una mísera canción con el título ‘Get on your Knees’ y una banda sonora para la película ‘Peppermint Frappé’ cuando los artistas de verdad están ahí fuera dejándose la piel en el escenario, sacando discos regularmente e intentando abrirse paso en el mundo de la música, el mismo señor que despide a empleados de su compañía argumentando falta de productividad y razones organizativas mientras se dedica a comprar palacetes en la Gran Via madrileña y a crear empresas con ánimo de lucro con el dinero recaudado por todos los españoles, en definitiva, un señor llamado Teddy Bautista que va a disfrutar según hemos sabido a través de La Razón de una pensión de 323.773€ anuales que podrá empezar a cobrar cuando él quiera, nada más y nada menos que 24.500€ al mes.

Es inconcebible que el Gobierno haga oídos sordos a la Comisión Nacional de Competencia (organismo adscrito al Ministerio de Economía) que ya ha denunciado el abuso reiterado de poder por parte de la SGAE violando las normativas comunitarias mientras intenta colarnos medidas encubiertas que lejos de impedir eso lo favorece, pisoteando así los derechos fundamentales de los españoles. Es vergonzoso que desde el Ejecutivo no se haga nada para desmantelar a esta asociación mafiosa mientras sigue concediéndole la gestión de un dinero que debería estar en manos de una empresa u organismo público y no privado.

Necesitamos una ley española de Propiedad Intelectual de manera urgente, una ley que impida a las entidades de gestión abusar de su posición de dominio y enriquecerse a costa de un dinero que debería destinarse a los artistas, pero lo más importante de todo:

La SGAE tal como la conocemos debe desaparecer.

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